Nov 24, 2014

Puebla del Brollón y la leyenda los Guimaros

Puebla del Brollón (2) : ( Siguiendo con la semana anterior )

Vestigios arqueológicos de interés

 

A Roda do Castro, cerca de As Laceiras, en Salcedo. Es el castro mejor conservado del municipio.
O Castelo, cerca de As Caselas, en la Pena do Castelo, en Salcedo. El reducido tamaño del recinto y su estratégico emplazamiento, hacen suponer que el castro desempeñaba una función de vigilancia sobre la margen derecha del Lor. Sólo quedan pequeños restos.
O Castro de Alende, en Cereixa.
O Castro de Lamaigrexa, en Lamaigrexa.
O Castro do Xunqueiro, en Óutara.
O Castro de Montecelo, en Fornelas.
A Roda do Castro, en Abrence.
O Castro de Santa María, en Castrosante (destruido).
O Castro, en Piño. (destruido).

Patrimonio artístico

Del patrimonio artístico municipal tiene grande interés tanto la arquitectura religiosa como la civil; de la primera abundan iglesias y capillas como el templo de Lamaigrexa de 1788 que pose una torre de tres cuerpos en el frontal y en el interior un retablo mayor neoclásico, otros dos neoclásicos y rococó respectivamente del siglo XVIII, un púlpito policromado, pila bautismal y dos pilas de agua bendita. La iglesia de Óutara tiene un retablo mayor popular de tipo renacentista y una imagen de Santa María del siglo XV. La iglesia de Parada dos Montes es de finales del siglo XIX pero conserva un retablo neoclásico procedente del convento de las Clarisas de Monforte de Lemos. El templo de Pinel posee un retablo mayor de estípites con tallas de interés y finalmente la iglesia parroquial de Veiga es de origen románico y se estructura con una nave rectangular y una ábside de tramo rectangular y cabecera semicircular con bóvedas de cañón y cuarto de naranja.

En el apartado de arquitectura civil destacaremos una característica específica de pueblos como Parada dos Montes donde los tejados de las casas están unidos y superpuestos para poder circular los días de nevadas intensas y protegerse así mejor de la intemperie o de los ataques de lobos. La arquitectura popular tiene su principal exponente en los molinos. Con respeto a los pazos y casas grandes señalaremos las blasonadas: Casa de Díaz (Ferreiros) y Casa de Fontela (A Pobra do Brollón) ambas con sendas piedras de armas. Casa Grande de A Ferreirúa, hoy colegio de la parroquia. Asimismo, también es digna de mención un puente de Barxa de Lor, que la tradición quiere de origen romano aunque el actual es del siglo XVI.

La Layenda :

LOS GUIMAROS  DE  BROLLÓN

La segunda leyenda de  “ La Puebla de Brollón “.

"Grimaro" Este nombre se le da cuando una persona es noble, áspera, ruda y algo desconfiada.

Dice el Diccionario Geográfico Estadístico-Histórico de España, de Pascual Madoz, Madrid 1849, que la villa conocida por Puebla de Brollón, perteneciente al partido judicial de Quiroga, en la provincia de Lugo, tuvo fueros particulares, concedidos por los reyes Sancho el Bravo y Fernando el Emplazado, y que envió procuradores, como uno de los pueblos libres y realengos de Galicia, a las primeras juntas o Cortes de León.

También dice: Que en la parte más elevada de la Puebla de Brollón había un castillo que fue derribado por el conde de Lemos, señor de Monforte, el cual persiguió cuanto pudo a la antigua jurisdiciónde Brollón, que se resistió a ser su feudataria.

Pues bien, allá por los comienzos del siglo XV (años más tarde, de lo de Maria Castaña ), era costumbre que los patricios del concejo de Brollón se reunieran todos los domingos a la salida del sol, alrededor de un enorme roble que allí había, para tomar acuerdos sobre las cuestiones de interés general. El más anciano de ellos presidía la junta  y, antes de dar principio la asamblea, todos los presentes cantaban una alborada que terminaba con entusiastas aturuxos. (Gritos de júbilo que se profieren en las canciones y fiestas populares )

Un día aquella reunión tuvo un carácter excepcional. El conde de Lemos, señor en aquella época de  Monforte, como hemos dicho, había impuesto a todos los vasallos el pago de una cuota porque su tesoro estaba agotado. En todos sus vastos dominios satisficieron el impuesto, menos en La Puebla de Brollón. Todos los hombres de cuantos lugares pertenecían al Concejo acudieron a la acostumbrada reunión, para deliberar acerca de lo que debían hacer ante aquel tributo extraordinario y aparte de lo que tenían acostumbrado y convenido. Y resolvieron no pagarlo y juraron empuñar las armas y defender sus derechos en caso necesario.

El conde, al saber la negativa de los patricios del Brollón al pago de aquel tributo, hace sonar la trompeta de guerra; envía sus arqueros comandados por uno de los hidalgos de su casa y pretende recaudar por la fuerza el importe del tributo. Salieron al encuentro los valientes hombres del Brollón; pero los arqueros y ballesteros del conde lograron la victoria y los redujeron a la obediencia, obligándose entonces los vecinos a pagar un ochavo cada uno por cada año.

Pero se reúnen nuevamente alrededor del roble del concejo y acuerdan pagar su ochavo solamente cuando vayan a cobrarlo a cada casa; pero echándolo por debajo de la puerta, que se mantendrá cerrada, para que ningún soldado ni servidor del conde puedan entrar en la casa de los vecinos de Brollón.


Y por este hecho fueron llamados en adelante “Guímaros”.